La gran promesa de una derrama económica histórica de cara a la Copa del Mundo de la FIFA 2026 parece estarse diluyendo para miles de arrendadores en las principales sedes de México. A escasas tres semanas de que ruede el balón, la ocupación esperada en plataformas de hospedaje como Airbnb y estancias temporales en la Ciudad de México se encuentra estancada y muy por debajo de las proyecciones iniciales. Lo que se perfilaba como el negocio del siglo ha dado paso a departamentos vacíos, drásticas reducciones de tarifas y un creciente nerviosismo en el sector inmobiliario.
Alojamientos vacíos y contratos encarecidos: La realidad de los anfitriones
La expectativa en la capital del país era masiva: se proyectaba la llegada de aproximadamente 5.5 millones de visitantes para el torneo internacional. Sin embargo, a menos de un mes del partido inaugural, la ocupación hotelera y de plataformas digitales a nivel de la Ciudad de México se reporta como sumamente baja. Muchos alojamientos operan actualmente sin registrar una sola reservación para la temporada.
Marco Antonio Hernández, un experimentado administrador que gestiona 12 departamentos en diversos puntos estratégicos de la Ciudad de México, compartió la delicada situación que afronta el mercado:
“Nada de lo que se esperaba. En mi caso, de los doce departamentos solamente tengo reservaciones en cinco. No está reservado todo el… todas esas fechas, sino… Pero tengo reservaciones en cinco. Mira, a partir de junio. Ni una sola hasta que termine el Mundial.”
La problemática no solo afecta a quienes poseen inmuebles, sino también a los intermediarios que participan bajo el esquema de subarrendamiento. Ángel Torres, fundador de la organización Todos somos anfitriones, administra cuatro propiedades bajo este modelo de negocio en la zona de Coyoacán, un punto de alta afluencia turística dada su cercanía con el Estadio Azteca (oficialmente Estadio Banorte), sede de la inauguración oficial del Mundial.
A pesar de contar con reservas parciales debido a su ubicación privilegiada, Torres denunció que los propietarios originales aumentaron los costos de sus contratos de arrendamiento a largo plazo basándose únicamente en la especulación del evento deportivo. Los caseros incrementaron los precios de renta cerca de un 15% argumentando la llegada de la Copa del Mundo. No obstante, el torneo abarcará un periodo menor a un mes —del 11 de junio al 5 de julio—, mientras que los contratos de subarriendo firmados por Torres se extienden de manera obligatoria por varios años.
Esta desaceleración comercial pone en riesgo la sustentabilidad de pequeños negocios turísticos. La administración de Torres genera empleo directo para más de 15 personas, dedicadas principalmente a las labores de limpieza y mantenimiento de las viviendas cada vez que un huésped desocupa las instalaciones. Esta plantilla laboral percibe sueldos promedio que oscilan entre los 15,000 y 18,000 pesos mensuales con prestaciones de ley, cumpliendo jornadas de ocho horas diarias. El freno en las reservas compromete la rentabilidad de un sector que, hasta hace unos meses, requería una inversión operativa mensual cercana a los 15,000 dólares únicamente en nóminas.
Tarifas infladas al mil por ciento y el impacto de la inseguridad en Guadalajara
La especulación de precios alcanzó niveles críticos en el mercado informal e inmobiliario. Ciertos propietarios optaron por rescindir contratos de arrendamiento tradicionales o expulsar a sus inquilinos habituales con el objetivo de amueblar los inmuebles y listarlos en plataformas digitales a precios estratosféricos durante el mes de junio.
Casos documentados en redes sociales revelan la magnitud de esta burbuja de precios:
- Departamentos que habitualmente se rentaban por 12,000 pesos mensuales (aproximadamente 600 dólares) se anunciaron en plataformas de estancias cortas por hasta 103,000 pesos para el periodo del Mundial.
- Otros propietarios utilizaron plataformas de mensajería como WhatsApp para ofrecer sus viviendas en 90,000 pesos por todo el mes de junio, lo que representa pasar de una renta convencional de 600 dólares a casi 5,000 dólares en menos de un mes.
La consecuencia directa de esta inflación artificial de tarifas es un catálogo de viviendas completamente vacías que no están generando ningún tipo de ingreso. Los anfitriones que planeaban triplicar sus ganancias habituales durante los días de partido se han visto forzados a reducir drásticamente sus precios ante la falta de demanda.
| Ciudad Sede | Expectativa del Mercado / Promesas | Realidad de Ocupación y Tarifas |
| Ciudad de México | Hospedajes cerca del Estadio Azteca pretendían cobrar hasta 100,000 pesos mensuales. | Baja ocupación generalizada; administradores reportan complejos vacíos a partir de junio. |
| Guadalajara | Inmobiliarias prometían incrementos de ganancias de hasta el 1,000%. | Cancelación masiva de 90,000 reservaciones debido a la situación de seguridad en el estado. |
El panorama en Guadalajara resulta aún más complejo. A pesar de ser la sede asignada para encuentros internacionales de alto perfil como México contra Corea del Sur y España contra Uruguay, el sector de estancias de corta duración sufrió un duro golpe. Se calcula que cerca de 90,000 reservaciones fueron canceladas de última hora a causa de la situación de seguridad que prevalece en el estado de Jalisco, frenando la proyección de crecimiento del 1,000% que promovían las agencias inmobiliarias de la entidad.
¿Renta tradicional o estancia corta?: El debate sobre la rentabilidad y el riesgo
El fenómeno del Mundial ha reavivado la discusión sobre si el modelo de Airbnb es genuinamente superior al arrendamiento tradicional. Defensores del esquema de estancias eventuales argumentan que, bajo condiciones óptimas, una propiedad puede generar en pocos días lo equivalente a un mes de renta convencional. Por ejemplo, un alojamiento rentado por cinco noches a una tarifa de 9,000 pesos puede equipararse rápidamente a los ingresos de un inquilino fijo.
No obstante, la realidad financiera detrás de las aplicaciones de hospedaje involucra factores de descuento y riesgo que muchos propietarios omiten al fijar sus expectativas de negocio:
- Comisiones de la plataforma: Las empresas como Airbnb retienen un porcentaje directo de las ganancias de cada reservación.
- Punto de equilibrio elevado: Debido a los costos de comisión e impuestos, un propietario requiere rentar su inmueble un promedio de siete u ocho días al mes únicamente para igualar la ganancia neta de una renta tradicional.
- Riesgos operativos y daños: El flujo constante de personas incrementa la probabilidad de recibir huéspedes que puedan causar destrozos o destruir la infraestructura de la propiedad, representando un riesgo financiero directo para el dueño.
A pocas semanas del silbatazo inicial, el interés real de los turistas por rentar alojamientos privados no iguala las proyecciones que construyeron los caseros y administradores. Si bien existe la posibilidad de que el mercado experimente una recuperación de última hora en los próximos días, el escenario actual del hospedaje digital de cara al Mundial de Fútbol 2026 apunta a ser un importante fracaso económico para el sector de estancias cortas.






