La multinacional de ropa deportiva Adidas se encuentra en el centro de una severa crisis de reputación tras ser acusada de simulación e hipocresía corporativa en territorio nacional. A pesar de que la compañía se promociona activamente en sus campañas globales como una empresa inclusiva, diversa y de profundos valores humanistas, una investigación periodística reveló presuntos abusos laborales y explotación económica en perjuicio de mujeres indígenas de la comunidad nahua del estado de Puebla. Estas artesanas fueron contratadas para bordar a mano una colección especial de prendas de la Selección Mexicana de Fútbol.
La polémica estalló luego de que saliera a la luz que la marca de las tres franjas presumió de forma masiva el impacto social del proyecto, presentándose ante los consumidores como un agente de apoyo para el desarrollo de las comunidades vulnerables. Sin embargo, los reportes financieros del proyecto demostraron que la remuneración real percibida por las bordadoras se limitó al salario mínimo, desatando una oleada de indignación internacional y llamados al boicot digital bajo la premisa de que la inclusión pregonada es una farsa comercial.
El desglose de la polémica: Salario mínimo por bordados de lujo
La investigación, liderada por la semióloga y especialista Tatiana Bernáldez para la revista Proceso, destapó el esquema operativo detrás de esta indumentaria textil. El proyecto fue coordinado y ejecutado de manera directa por la marca mexicana intermediaria Someone Somewhere, aunque la opinión pública y los analistas señalan que la responsabilidad principal recae sobre Adidas al ser la empresa transnacional que capitaliza y distribuye las prendas de la Selección Nacional.
Mientras que en las tiendas oficiales los consumidores pagan sumas considerables por las piezas de esta colección especial, la compensación económica para las artesanas resultó sumamente baja en comparación con el valor comercial de los aparadores. Los precios oficiales de la colección de Adidas se distribuyen así:
- Chamarra deportiva: 4,999 pesos mexicanos (aproximadamente 250 dólares estadounidenses).
- Jerseys oficiales de la Selección Mexicana: Alcanzan un costo de hasta 3,999 pesos mexicanos.
- Vestidos de la colección: Se comercializan en 1,999 pesos mexicanos.
En contraste con las elevadas cifras de venta, las mujeres nahuas que dedicaron jornadas completas de esfuerzo manual recibieron únicamente 36 pesos mexicanos por hora (el equivalente a dos dólares estadounidenses). Tomando en cuenta que el tiempo estimado para confeccionar y bordar a mano cada uno de los jerseys oficiales asciende a un promedio de 11 horas de labor continua, las artesanas percibieron un total aproximado de 396 pesos mexicanos por prenda terminada (alrededor de 20 dólares).
“Coyotes culturales” y la falsificación de prestaciones médicas
El descontento de los consumidores y especialistas no se limita estrictamente a la baja remuneración económica por hora, sino a una serie de irregularidades contractuales y éticas documentadas en las regiones poblanas. De acuerdo con los hallazgos de Bernáldez, los intermediarios y el cuerpo de abogados de las marcas involucradas operaron bajo prácticas calificadas como “coyotaje cultural”, priorizando los márgenes de ganancia corporativa por encima del respeto al patrimonio de la comunidad.
Entre las principales afectaciones éticas y abusos señalados en la investigación destacan los siguientes puntos:
- Modificación forzada de la tradición: Los representantes de la marca obligaron a las artesanas nahuas a cambiar sus símbolos culturales tradicionales y alterar de forma drástica sus técnicas textiles ancestrales. Esto debido a que el bordado original e histórico resultaba demasiado complejo y costoso para los estándares de rentabilidad de Adidas.
- Pérdida de identidad cultural: La conclusión de la especialista es contundente: los diseños finales distribuidos en las tiendas ni siquiera demuestran la verdadera cultura ni la tradición textil de la comunidad nahua, utilizándose la mano de obra de las artesanas únicamente con fines comerciales.
- Falso seguro de gastos médicos: Para colgarse la medalla de responsabilidad social ante las auditorías, la empresa Someone Somewhere ofreció formalmente un seguro de gastos médicos a las bordadoras. Sin embargo, la investigación confirmó que dicho seguro de salud nunca existió y constituyó una promesa vacía e incumplida para cubrir el expediente.
El debate económico: ¿Abuso absoluto o porcentaje competitivo?
A pesar de la masiva cancelación digital que enfrenta la empresa multinacional por utilizar políticamente la bandera de la inclusión, analistas financieros sugieren evaluar los datos numéricos desde una perspectiva de costos comerciales compartidos.
Si se analiza el modelo basándose en la playera más vendida y popular de la colección (la cual tuvo un precio de venta de 1,599 pesos mexicanos o cerca de 92 dólares antes de agotarse por completo en el mercado), el pago de 396 pesos por las 11 horas de bordado manual representa el 24.7% (casi el 25%) del valor total del producto.
| Elemento de Análisis Comercial | Datos Reales del Proyecto |
| Costo por hora pagado a la artesana | 36 pesos mexicanos |
| Tiempo promedio de bordado por jersey | 11 horas de labor manual |
| Ganancia total por prenda bordada | 396 pesos mexicanos (aprox. 20 USD) |
| Precio de la playera popular de la colección | 1,599 pesos mexicanos (aprox. 92 USD) |
| Porcentaje asignado a la mano de obra | 24.7% del valor comercial final |
Bahu este enfoque matemático, recibir un 25% del valor comercial de un producto textil final se considera un porcentaje competitivo dentro de los márgenes que maneja la industria de la moda global, la cual debe cubrir además gastos logísticos, distribución, telas base, licencias oficiales de la Federación Mexicana de Fútbol y campañas publicitarias.
No obstante, el reclamo de la sociedad civil y de los especialistas radica en el engaño publicitario: Adidas organizó campañas de marketing masivas ostentándose como una corporación humanista que rescataba económicamente a las comunidades indígenas, cuando en la práctica se limitó a pagar el salario mínimo de ley sin otorgar un valor agregado real ni respetar la propiedad cultural de la comunidad nahua.






