El polémico presentador y comediante chihuahuense Chumel Torres se encuentra nuevamente en el ojo del huracán y enfrentando un masivo rechazo en plataformas digitales. En esta ocasión, la controversia escaló a niveles institucionales debido a una serie de declaraciones emitidas por el influencer, en las cuales tildó de “huevones” a los trabajadores mexicanos y aseguró que el interés general de la población se limita a recibir dinero sin realizar ningún tipo de esfuerzo laboral. Los comentarios desataron una ola de indignación que, de acuerdo con fuentes del sector de la radiodifusión, puso en riesgo su permanencia dentro de la cadena corporativa Radio Fórmula, forzándolo a emitir una disculpa pública de última hora.
Fiel a su característico estilo irreverente, Torres intentó en un principio matizar sus comentarios apelando a la libertad de su línea de comedia. Sin embargo, la presión de las audiencias comerciales y el temor a perder sus espacios estables en los medios tradicionales lo obligaron a replegarse y retractarse de manera inmediata.
“Lo opino, güey”: La polémica declaración sobre los trabajadores
El conflicto mediático e ideológico se encendió tras la viralización de un fragmento de entrevista donde el conductor fue cuestionado sobre la percepción del esfuerzo y el trabajo en el contexto socioeconómico del país. Sin filtros ni diplomacia, Chumel Torres arremetió contra la fuerza laboral nacional con una polémica aseveración:
“Al mexicano le interesa deposítame sin trabajar. ¿Por qué? ¿Porque me dirías que somos huevones? No, no lo diría. Lo opino, güey. Te lo voy a decir. ¿Por qué? Yo tengo lo que tengo nomás porque jalo mucho, güey”, afirmó el creador de contenido de forma tajante.
La declaración generó un repudio inmediato por parte de miles de internautas, quienes calificaron sus palabras de clasistas, reduccionistas y carentes de un análisis real sobre las condiciones económicas de la república. Los usuarios de redes sociales recordaron que la gran mayoría de la población se enfrenta diariamente a jornadas extenuantes que superan las 48 horas semanales bajo salarios mínimos, por lo que tacharon al comediante de vivir en una “burbuja de privilegio analítico”.
“La súper regué”: Una disculpa forzada bajo la sombra del despido
Ante el amago de un boicot publicitario masivo y las versiones internas que apuntaban a que los directivos de Radio Fórmula evaluaban seriamente rescindir su contrato para proteger la reputación de la empresa, Chumel Torres procedió a confeccionar un mensaje de retracción pública.
Críticos de la farándula digital e investigadores de medios señalaron que la disculpa lució improvisada, carente de empatía real y estructurada únicamente como una estrategia de control de daños para salvaguardar su nómina en los medios tradicionales.
- La frase del deslinde: Durante su pronunciamiento, el comunicador utilizó expresiones coloquiales como “la súper regué”, buscando aligerar la gravedad de sus ataques.
- La justificación editorial: Torres reiteró de manera sistemática que su intención jamás fue ofender la dignidad de ninguna persona ni generalizar de forma peyorativa sobre la sociedad.
- La reacción del auditorio: Para la audiencia crítica, el mensaje fue calificado como una respuesta “más falsa que su conocimiento político”, estructurada únicamente mientras el influencer maquila cuál será su siguiente comentario provocador para volver a colocarse dentro de las tendencias digitales de internet.
El origen del discurso: “Mi comedia es inteligente y arrogante”
Lejos de mostrarse intimidado por los señalamientos de la opinión pública, el titular de El Pulso de la República ha defendido históricamente el sesgo elitista y soberbio de sus producciones humorísticas. En diversas intervenciones, ha dejado en claro que su contenido no está diseñado para el consumo de las masas ni para un público general que no comparta sus claves discursivas.
“Me gusta que mi comedia es arrogante. Si no le entiendes al chiste mío, el pendejo eres tú, güey. Mi comedia me gusta, es inteligente, me gusta que está, que está aderezada e incluso me voy un poco más allá”, llegó a confesar Torres al definir su identidad artística.
De las matemáticas de los CBTis a la granja en Chihuahua
Para intentar legitimar su discurso basado en la meritocracia pura, el conductor suele recurrir a anécdotas de su pasado estudiantil en Chihuahua y a su formación en el área de la ingeniería, contrastando su experiencia con la de otros sectores educativos técnicos del país.
Torres recordó con ironía sus años escolares:
“Este soy yo, el más listo de la prepa y la secun. Y yo hago ingeniería y me topo con los güeyes de los CBTis. Dije: ‘soy un pendejo’, porque estos morros llevan altas mates y alta física, güey. Y yo era tarado, güey. Pero no estás acostumbrado a hacer el menso”.
Asimismo, el influencer rememoró pasajes familiares vinculados a la figura de su padre para ilustrar cómo se gestionaban los conflictos de escasez en su entorno primario, haciendo alusión a una pequeña propiedad agrícola de su propiedad:
“Tenemos un terrenito, una granjita que tenía mi papá a las afueras de Chihuahua y mi jefe un día compró una caja de Mamut de pastelitos. Mi jefe, para evitar la trifulca, dijo: ‘Uy, a ver, espérate’. No sabe rico un Mamut a la mitad…”.
| Claves de la Controversia de Chumel Torres | Detalles y Reacciones del Caso (2026) |
| La frase detonante | Afirmó que los mexicanos son “huevones” y solo quieren dinero sin laborar. |
| Consecuencia institucional | Presión interna y riesgo de despido en la cadena Radio Fórmula. |
| La respuesta del comediante | Emitió una disculpa pública bajo el argumento de “la súper regué”. |
| Defensa de su estilo | Catalogó de manera abierta su barra de comedia como “arrogante e inteligente”. |
A pesar de la aparente tregua lograda tras su mensaje de disculpa, la reputación digital de Chumel Torres permanece severamente afectada. El caso pone de manifiesto cómo el público consumidor de contenido en el año 2026 ejerce un control mucho más estricto y punitivo sobre los discursos discriminatorios emitidos por las figuras del entretenimiento, demostrando que la etiqueta de “humor ácido” ya no constituye un cheque en blanco para vulnerar la dignidad de la clase trabajadora de la nación.






