El preocupante delirio de los nuevos “vendehumos”: Seguidor de Llados propone discriminar a trabajadores por su físico

llados fitness

El ecosistema de las redes sociales como TikTok, Instagram y YouTube ha visto proliferar una de las tendencias más controvertidas y polarizantes de los últimos tiempos: la de los llamados “coaches de superación” o, popularmente calificados por los internautas, como los nuevos “vendehumos”. Inspirados por figuras del internet que promueven un estilo de vida de opulencia artificial y disciplina militar extrema, decenas de jóvenes han comenzado a replicar discursos que rozan el absurdo. El caso más reciente, protagonizado por un creador digital que se autodenomina “El Búho”, ha encendido el debate y la indignación colectiva tras proponer abiertamente la discriminación laboral basándose estrictamente en la complexión física de las personas.

Este fenómeno, lejos de ser una simple excentricidad de internet, refleja una alarmante distorsión de la cultura del esfuerzo, donde la salud financiera y el éxito empresarial se miden bajo la falacia de cuántas lagartijas se pueden realizar al amanecer.

“Si tienes barriga, te echo”: El polémico discurso del “Búho”

El conflicto mediático estalló tras la difusión de un metraje en el que el mencionado influencer —quien documenta diariamente su reto viral titulado “Día 145 de 365 haciendo burpees”— compartió un supuesto consejo empresarial brindado a uno de sus amigos cercanos. Con un tono de voz y modismos que usuarios de internet compararon de inmediato con personajes de anime o caricaturas, el joven arremetió de forma tajante contra las personas con sobrepeso o extrema delgadez que buscan una oportunidad laboral.

“Estaba hablando con un amigo que creó una empresa y me dijo qué le recomendaba conseguir. Yo inmediatamente le dije que no contratara a gordo ni flaco. Es una desgracia porque simplemente no tienen confianza. Si tú vienes con una barriga o eres flaco a mi empresa, inmediatamente le digo a recepción que te eche”, dictaminó con severidad el creador de contenido.

De acuerdo con la tesis que defienden estos grupos digitales, el estado físico de un individuo es el reflejo absoluto de su valía interna, su capacidad de control y su nivel de confianza. Para este sector de creadores, no importa si un aspirante posee licenciaturas, maestrías, experiencia comprobable o una trayectoria impecable en áreas especializadas como las leyes o las finanzas; si el cuerpo del postulante no cumple con los cánones estéticos exigidos por el algoritmo de las redes sociales, debe ser marginado del mercado laboral de manera inmediata.

Delirio digital: La realidad detrás de las corporaciones ficticias

La respuesta de los analistas de internet y creadores dedicados a desmantelar fraudes digitales no se hizo esperar. El principal argumento que tumba la narrativa de estos coaches de estilo de vida es el monumental descalce entre los consejos corporativos que predican y su verdadera situación patrimonial.

Investigaciones e interacciones directas con estos personajes revelan que, en la inmensa mayoría de los casos, los supuestos “empresarios millonarios” que ordenan correr a empleados desde la recepción ni siquiera poseen un negocio formal registrado, no manejan nóminas reales ni cuentan con una infraestructura comercial física. Sus actividades se reducen a grabar videos en espacios públicos o locaciones rentadas, construyendo una fantasía aspiracional dirigida a capitalizar la desesperación de jóvenes que buscan salidas rápidas a la crisis económica.

La Falacia del “Coach” FitnessLa Realidad del Mercado Laboral Real
El éxito de un negocio depende de la condición física del staff.Las empresas exitosas operan bajo métricas de productividad, perfiles técnicos y habilidades blandas.
Exigencia de cuerpos entrenados para denotar “confianza”.La discriminación por apariencia física viola los marcos legales de la Ley Federal del Trabajo.
Promesa de convertirse en millonario mediante rutinas estrictas.Esquema piramidal basado en el cobro de membresías y cursos de superación vacíos.

El método de “Yao” Fitness y la trampa del lavado de cerebro piramidal

Al ser cuestionado sobre el origen de sus polémicas ideas, “El Búho” no dudó en señalar la fuente de su doctrina, confirmando que sigue fielmente las enseñanzas de su mentor, un personaje al que identifica como “Yao” (en clara alusión al controversial influencer transnacional Amadeo Lladós, conocido en el entorno digital como Llados Fitness). El tiktoker defendió la legitimidad de su guía argumentando que se deben escuchar únicamente a las personas que ostentan “los resultados” que uno desea alcanzar en la vida.

Sin embargo, el historial financiero y operativo de estos mentores de internet está plagado de focos rojos. El esquema de negocio de estas células de superación opera bajo dinámicas que críticos califican como sectarias y piramidales:

  1. Atracción por choque: El líder agrede verbalmente a su audiencia, tildándolos de “mileuristas”, “perdedores” o “panzones” para mermar su autoestima.
  2. La falsa solución: Ofrece una vía de redención basada en despertarse a las 5:00 AM, eliminar las relaciones familiares estables y realizar extenuantes rutinas de ejercicio (burpees).
  3. Monetización del ego: Una vez enganchado el usuario, se le exige el pago de suscripciones mensuales y cursos de miles de dólares bajo la promesa de que, al graduarse, podrán volverse ricos replicando el mismo modelo y reclutando a nuevos alumnos.

El verdadero negocio de estos falsos gurús no radica en la creación de empresas de logística, tecnología o manufactura, sino en la explotación de la vulnerabilidad psicológica de sus seguidores, quienes terminan gastando los ahorros de sus familias para financiar el estilo de vida de sus mentores. Aunque personajes como “El Búho” aseguran que “muchas personas esperan que fracasen” y juran que jamás se rendirán hasta ser genuinamente millonarios, la cruda realidad del entorno digital demuestra que ya se encuentran atrapados en un círculo vicioso de autoengaño y aislamiento social del que resulta sumamente difícil escapar.

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